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Es condición necesaria para que un suceso se constituya en eterno, que resida en lo inmaterial. Pasarán los años y nada ni nadie podrá revertir el hecho de que la primera entrevista tras la publicación del libro, haya sido a propuesta del gran periodista Cristian Segura del “diari ARA”. Su buen hacer de cada día avalaría su categoría profesional, pero es que además Cristian es premio Josep Pla 2011 por su obra “El cau del conill”, que se otorga cada año junto al Nadal a la mejor novela en lengua catalana. Mi libro y yo, no podríamos haber tenido mejor padrino en los medios informativos.
Como buen novelista, Cristian Segura no pudo renunciar a conjugar estereotipos; no en vano su especialidad es la imaginación. Concluyó que los tirantes que yo lucía en una inolvidable entrevista que superó la hora y media, eran símbolo de todo buen financiero que se precie. En ocasiones las apariencias engañan. Jamás a lo largo de mi vida profesional había utilizado tirantes. Resulta que la vida contemplativa tras dos años de jubilación, ha contribuido al pronunciamiento de mi curva de la felicidad, provocando que el cinturón no encontrara confortable acomodo en mi añorada cintura de avispa, provocando el desplazamiento de los calzones hacia territorios más próximos a la ingle. La consecuencia era el roce con el suelo de los bajos de la prenda. Fueron tales las presiones recibidas por parte de quienes se encargan de mi intendencia, que no hace tanto, decidí pasar a formar parte del clan de Fraga y El Gran Wyoming.
M.P.D.
M.P.D.

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